sábado, 23 de agosto de 2014


Era una vez un lobo feroz que vivia en un bosque. Todas las noches se le caían las llaves cuando ententava meterlas en la ceradura de su casa. Un dia vió pasar a Caperucita Roja y se le ocuriró preguntarle si conocía a un oculista, porque tenia la vista muy mala y siempre se le caían las llaves todas las noches al abrir la puerta. Caperucita le dijo que si, pero que estava muy lejos y le dijo: casi mejor que vayas en bici. El lobo le contestó que se le habia salido la cadena de la bicicleta. Caperucita a su vez le preguntó si era dificil arreglárla. Sí, es muy complicado. Igual voy en bus. Caperucita dice: vete y traime un pastel porque hoy quiero festejar mi cumple. Y si me la dejo caer- dijo el lobo.
Te lo como yo!
Colorín colorado este cuento
se ha acabado.

Mariana Junqueira.

terça-feira, 18 de fevereiro de 2014

FELIS SILVESTRIS CATUS

FELIS SILVESTRIS CATUS

9 de janeiro de 2014 às 21:53
Certa vez conheci um artista.
Era um pintor, pintava gatos.
Aquela noite, perguntei a ele
o que o encantava nos felídeos.
Queria saber o que o motivava
a fazer retratos felinos.
Ele olhou intensamente meus olhos,
fez uma pausa e me disse: gosto do "bastar-se"
dos gatos. Daquele jeito elegante e misterioso. 
Fico encantado com a sensualidade felina e com o
savoir-faire dos gatos. Aquele olhar de mormaço que
seduz qualquer ser vivo pronto para recebê-lo. Outro aspecto que me agrada nestes
animais, é a característica selvagem com toques de prudência,
de independência e de leveza. Aprecio os olhos dos gatos, aquela
profundeza das pupilas quando estão em estado de vigília. Quando
fechados,  observo aqueles dois traços rasgados feito máscaras
que me remetem a civilização Egípcia.
Toda a descrição do artista me transportou para aquele delírio absurdamente
plausível e digno de aplauso.